Un reciente estudio de una prestigiosa universidad americana revela la relación que existe entre el ejercicio físico y el rendimiento académico, unido a un descanso adecuado.

El descanso ayuda a mantener una actitud positiva, importante para la resistencia de los estudiantes frente al estrés y la rutina escolar. En niños y adolescentes, especialmente, el sueño es esencial para el aprendizaje y el buen funcionamiento del cerebro.

El estudio demostró que los niños que realizaban ejercicio físico lograban una mayor concentración y aumentaban sus capacidades cognitivas.

Los científicos sugieren que estos hallazgos deberían tenerse en cuenta en la planificación de los centros educativos, especialmente para ampliar el tiempo dedicado a la actividad física.

En resumen, la actividad física y un buen descanso favorece la capacidad de atención de los estudiantes, mejorando así su rendimiento académico.